Para avanzar, en la salida de la crisis, hora es ya de dejarlas atrás y hacer pedagogía de lo que nos jugamos: todos comemos y vivimos del turismo.
Pasemos una revista rápida a las mismas:
Una nueva aplicación iPhone denominada “the Undercover
Tourist App”, está ayudando a los visitantes de Walt Disney World a maximizar
su disfrute en Disney World minimizando el tiempo que de otro modo tendrían que
perder haciendo cola para su atracción favorita. Esta aplicación ayuda a los
clientes a evitar largas colas, ir a su ritmo a cada atracción y aprender más
acerca de las cabalgatas y restaurantes y de cuándo pueden utilizarlos –
incluso mientras están dentro de los parques de Disney World.
Los usuarios de las reservas online en china crecieron un
77,9% hasta alcanzar los 30,24 millones en 2009, de acuerdo con las
estadísticas del CNNIC. La tasa de crecimiento es la seguna frente a los pagos
online (80,9%) y excede la media online (67%), la banca online (62,3%) y las
compras online (45,9%), desde que a partir del 30 de diciembre de 2009, los
usuarios chinos web alcanzaron los 384 millones. La tasa de penetración en
Internet supuso un 28,9% y la tasa de reservas de viajes online alcanzó el
7,9%.LOS PROBLEMAS del sector turístico español no son sólo efecto de la actual crisis económica internacional. Por todo ello, y más allá de recrearnos en lecturas coyunturales, se ha vuelto a poner de manifiesto que ciertas bases y modelos sobre los que ha venido pivotando hasta ahora necesitan una urgente renovación. Nos enfrentamos a profundos retos estructurales, y de ahí la prioridad de que el turismo goce de mayor peso político para impulsar y poner en marcha medidas más ambiciosas, con capacidad realmente transformadora y locomotora de cambio. 2009 fue el noveno año consecutivo en el que el turismo español registró un comportamiento peor que el del promedio de otros sectores de la economía. Llevamos una década retrocediendo en el PIB.
Hay que actuar inmediatamente con respuestas integrales y estratégicas a escala. Se hace necesario más que nunca afrontar el futuro con mayor rigor y realismo y entender que los fundamentos competitivos y modelos de gestión de oferta y demanda turística de la última década, enfocados a conseguir la mayor afluencia, han provocado un crecimiento menguante del gasto turístico y sus efectos multiplicadores socio-económicos en los destinos. De ahí que las expectativas de mejora competitiva y de potencial crecimiento futuro del sector, cuando superemos la crisis, no son demasiado halagüeñas de no asumirse las nuevas estrategias de reposicionamiento que se exigen. No se puede dilatar por más tiempo la progresiva reconversión y reposicionamiento que requiere buena parte de la oferta turística. La crisis económica y la competencia global han multiplicado los retos y acelerado muchos de los cambios que se venían produciendo en una actividad que requiere de respuestas cada día más ambiciosas e innovadoras a las realizadas hasta la fecha, ante unos consumidores más exigentes y con mayores alternativas propiciadas por otros mercados.
Todos los parámetros nos indican que 2010 seguirá siendo un año muy complejo. Las economías de nuestros principales emisores, salvo el español, volverán a mostrar tasas de crecimiento del PIB y del consumo de las familias, aunque de muy baja intensidad.
No obstante, aunque las variables macroeconómicas empiecen a dar muestras de cierta recuperación respecto a la fuerte contracción sufrida en 2009, la situación de los hogares europeos no estará exenta de condicionantes negativos. A pesar de la reciente mejoría en sus niveles de confianza, las familias de todos nuestros principales mercados europeos se verán afectadas por nuevos aumentos de la tasa de paro, y en algunos casos particulares, como en España, por el efecto del crecimiento de los precios, la carga fiscal y la previsible subida de los tipos de interés a partir del segundo semestre; lo que limitará el posible presupuesto de gastos dedicados a hacer turismo.
Los condicionantes seguirán sin ser favorables para el aumento del consumo turístico de los españoles. A pesar de la mejoría, se espera que el consumo privado en España vuelva a caer. El aumento del desempleo será, sin duda, el principal causante de que la demanda turística en España no recupere tasas de crecimiento. Las políticas de ayudas e incentivos a la compra de otros bienes (automoción, electrodomésticos...) puede reorientar el gasto de dinero "extra" hacia estos productos en detrimento de los turísticos. La subida del IVA va a encarecer los servicios turísticos y detraer renta de los consumidores por su aplicación también al resto de bienes de consumo. La posible subida de los tipos de interés, si se intensifica la reactivación en Europa, dañaría seriamente el consumo en España afectando a la renta disponible para las vacaciones.
Las cuentas de resultados de muchas empresas turísticas no van a soportar nuevas reducciones en las tarifas que lleguen a poner en riesgo el servicio, lo que sería la peor opción para sostener su posicionamiento de mercado. Las administraciones públicas tienen que ser sensibles a la necesidad de no propiciar nuevos aumentos en la oferta de servicios (alojativos, de transporte de pasajeros, de ocio, etc.), que en un escenario de demanda contraída lo único que van a provocar es una mayor caída de los ingresos en las empresas existentes.
Respecto a nuestros principales países emisores, el gasto turístico de los británicos en España volverá a disminuir, aunque con una intensidad menor. Para los ingleses les será más barato viajar al resto de países competidores del Mediterráneo oriental con monedas no vinculadas al euro. La economía alemana se comportará mejor, el consumo de las familias se mantendrá estancado, muy afectado por el aumento en más de un punto de la tasa de paro. Además, en el mercado alemán la competencia de Turquía y Egipto y de los destinos del Caribe perjudicarán de forma importante la posición de los españoles, por la marcada sensibilidad al precio que ha extendido la debilidad económica. La demanda turística procedente de Francia seguirá descansando en las ventajas de la proximidad de los destinos españoles, más que en un fuerte crecimiento del consumo turístico.
Con este casi seguro escenario sobre nuestros principales mercados y la situación competitiva actual de los destinos españoles, se espera para este ejercicio una nueva contracción del PIB turístico español.
* Presidente del CIT Santa
Cruz de Tenerife

